Cerveza artesanal

La elaboración de cerveza demanda un riguroso control de calidad y un sistema de filtración preciso para asegurar un producto final limpio, estable y de alta calidad. Desde la eliminación de levaduras y sólidos en suspensión hasta la estabilización microbiológica, la filtración desempeña un papel clave en cada etapa del proceso cervecero. 

La filtración de la cerveza es una etapa crítica en la producción, ya que permite eliminar levaduras, proteínas y otras impurezas que afectan la estabilidad y apariencia del producto final. Con nuestras soluciones es posible obtener una cerveza brillante sin comprometer su sabor ni aroma. Tecnologías como las ofrecidas por Sartorius  y Filtrox permiten implementar soluciones específicas para cada etapa del proceso cervecero.

En la elaboración de cerveza artesanal, la calidad del aire y los gases utilizados es crucial para mantener la pureza y el sabor del producto final. La filtración estéril de aire y gases como el CO₂ y el N₂ es esencial en procesos como la aireación del mosto, el purgado de tanques y el embotellado, ya que evita la introducción de contaminantes microbianos que podrían afectar la estabilidad y calidad de la cerveza.

Para lograr una filtración efectiva, se emplean filtros de aire estériles con poros de 0,2 micras, capaces de retener bacterias y otros microorganismos presentes en el aire. 

Implementar una adecuada filtración de aire y gases no solo protege la integridad microbiológica de la cerveza, sino que también contribuye a mantener su frescura y sabor característico. (redirigir a productos: #Sartofluor GA).

En la producción cervecera, el agua representa uno de los ingredientes más importantes, por lo que su calidad influye directamente en el sabor, estabilidad y consistencia del producto final. Quimayim ofrece soluciones de medición para parámetros críticos como la dureza, el cloro, el oxígeno disuelto, ozono o el dióxido de carbono con el objetivo de asegurar un control óptimo del agua en todas las etapas del proceso cervecero.

Dureza:
La dureza del agua, determinada por los niveles de calcio y magnesio, influye directamente en el pH del macerado y en la estabilidad de las proteínas durante la cocción. Un exceso de dureza puede generar cervezas turbias, sabores metálicos o afectar la fermentación.
 

Si se detecta dureza elevada, se recomienda tratar el agua mediante suavizadores de intercambio iónico (ablandador), y posteriormente remineralizarla según el perfil deseado para cada estilo de cerveza.

pH:
El pH del agua impacta de forma directa en las reacciones enzimáticas durante el macerado, la eficiencia en la extracción de azúcares y la estabilidad microbiológica de la cerveza. Un pH fuera de rango puede provocar cervezas demasiado ácidas, amargas o inestables.

Conductividad:
La conductividad indica la cantidad total de sales disueltas en el agua, influyendo en el perfil iónico, la fermentación y la percepción final del sabor. Un valor de conductividad demasiado alto o bajo puede alterar el equilibrio mineral necesario para cada receta.
 

Se puede reducir la concentración de sales mediante ósmosis inversa para luego ajustar a la cantidad específica.

Oxígeno disuelto:
El oxígeno presente en el agua puede oxidar precursores aromáticos y alterar la estabilidad de la cerveza, provocando sabores a cartón húmedo o envejecimiento prematuro. Un exceso de oxígeno disuelto en agua de proceso o en enjuagues finales es altamente perjudicial.

Dióxido de carbono:
Aunque el CO₂ es esencial en la cerveza terminada, su presencia en el agua de proceso puede provocar alteraciones en el pH, afectar la actividad enzimática durante el macerado y complicar la fermentación.

Cloro:
El cloro en el agua de proceso puede reaccionar con compuestos fenólicos y formar clorofenoles, generando aromas y sabores indeseados en la cerveza.
 

La filtración con carbón activado ayuda a eliminarlo antes de su uso en el proceso cervecero.

Kit de Ácido Peracético:
El ácido peracético se utiliza como desinfectante en líneas de agua y equipos cerveceros, pero sus residuos en el agua pueden afectar negativamente la fermentación y alterar el perfil sensorial de la cerveza. Un exceso de este compuesto en el agua de enjuague puede generar aromas no deseados y dañar levaduras.

En la elaboración de cerveza, la calidad del agua es un factor crítico que impacta directamente en el sabor, estabilidad y consistencia del producto final. Por ello, ofrecemos soluciones integrales para el tratamiento de agua en cervecerías, que incluyen prefiltros para la retención de partículas gruesas, medios filtrantes específicos para reducir compuestos no deseados como el cloro o el hierro, filtros de membrana que garantizan una alta pureza microbiológica, y sistemas de ósmosis inversa para reducir la composición mineral del agua. Estas tecnologías permiten a los cerveceros adaptar el perfil del agua según el estilo de cerveza que elaboran, optimizando la eficiencia del proceso y asegurando una calidad constante en cada lote.

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